viernes, 20 de julio de 2012
Epílogo
Decir que todo acto tiene una consecuencia es más que obvio. Si Newton levantase la cabeza ...
En fin, que este año para mi va terminando. Tengo mi particular nochebuena, que cae todos los años por estas fechas.
Intento hacer retrospectiva de lo acontecido últimamente, y pensé que sería una buena idea retomar este blog.
Los hechos:
Asumir nuevos cambios en mi forma de ser es imperativo. La vida está cambiando profundamente, en el día a día. Llegar a la conclusión de que mis mejores amigos están como yo, de mercenarios, cada uno en su profesión, y cada uno en una ciudad distinta. Habrá que hacer alguna quedada en el algún lugar de un gran páis (como reza la canción).
Cambio de rumbo en mi vida poniendo las vistas hacia el continente austral. Quizás sea momento de ir pensando en volver hacer girar la brújula.
Decidir terminar una relación, de mucho tiempo, quizás por el hecho de descubrir, en mi mismo, que ya no tenía razón de ser: "no eres tú, soy yo". He oído demasiadas veces ese comentario y no le encontraba sentido ... Hasta que lo vives en primera persona.
Debería tener menos prejuicios y ser más crítico.
Lo que está claro es que es necesario, después de una decisión de esa envergadura, marcar un poco de distancia.
Volver al sur, con la frente cruzada de arrugas y con la sonrisa empequeñecida. Y ver a mi familia. Creo que eso justifica todo lo que se sufre al cabo del día y al cabo de tantos días.
Las consecuencias:
Asumir la soledad de uno mismo e intentar aprovechar al máximo cuándo los caminos de tan queridos amigos se cruzan con el de uno.
Pensar en el sur, de este planeta, es una idea que me volverá a poner a cero el contador y volver a empezar; otro continente, otra ciudad, otra vida.
El dolo. Incuestionable y tan difícil de digerir. No voy a decir lo siento lo ocurrido. Siento que hayas sufrido, y haberte roto otras cosas.
Sur. Sur, sur. A ver si pongo mi alma en la lavadora y la pongo a tender. Siempre queda mejor al sur.
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